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Consideraciones sobre el nuevo Código Técnico de
Edificación (CTE): Los principales cambios por el
nuevo código serían los relativos a las exigencias de
ahorro de energía: prácticamente se duplican los niveles
de aislamiento –sobre todo en cubierta, donde se
incrementan en un 70%, y en fachada, un 40%-. Si
habitualmente se venía colocando 3 ó 4 cm de
poliestireno en la tabiquería de las fachadas, ahora no
se podrá poner menos de 6 cm, y en cubiertas habrá que
llegar a los 7 cm. Habrá que aislar e incluso tratar los
vidrios, sobre todo en las fachadas orientadas al sur. Y
también los forjados sanitarios, en función de la
permeabilidad del terreno y el tipo de solera, con lámina
impermeabilizante, aislamiento y a una distancia
determinada del terreno.
El nuevo CTE introduce la energía solar térmica
para la generación de agua caliente sanitaria. Cada
vivienda debe prever un coste medio de 4.000 euros para
colocar la instalación. Además, en la cubierta, el lado
sur debe albergar el panel de captación de la energía
solar. Si no es factible esta instalación, la vivienda
debería alcanzar un ahorro equivalente en el consumo de
energía o en la emisión de CO2, mejorando el aislamiento
térmico y con mayor rendimiento en los equipos energéticos.
El desarrollo sostenible llega al sector de la
construcción, en un momento en el que la gestión del
cambio y la adaptación a las nuevas exigencias del
mercado obligan a la gestión empresarial a dar un giro de
180 grados, centrándose en la búsqueda de un equilibrio
social, ambiental y económico. Ni paredes endebles que
dejen pasar ruidos, frío y calor, ni calderas
ineficientes que despilfarran energía y agua, ni
edificios sin instalaciones de energías renovables... Al
boom de la construcción le ha llegado su hora verde por
ley, y empresas constructoras e instaladores profesionales
deben someterse a ella para que los hogares sean más
eficientes energéticamente y colaboren en la reducción
de emisiones contaminantes.
En la actualidad, y tras la reciente entrada en vigor del
nuevo Código Técnico de la Edificación, cualquier
vivienda de nueva construcción o que se rehabilite
deberá contar con captadores solares térmicos para la
producción de agua caliente sanitaria y el calentamiento
de piscina. También el origen de la electricidad tendrá
que ser renovable, al menos en el sector terciario, para
lo que será necesario contar con paneles fotovoltaicos.
Cualquier comprador de vivienda nueva o reformada podrá
exigir este tipo de cualidades ecológicas, que son
ampliables a otras relacionadas con la seguridad y
habitabilidad de los pisos y casas.
Otra de las normativas que ayudan a realizar una compra
más ecológica de una vivienda nueva es la certificación
energética, que permite comparar y evaluar la eficiencia
en el consumo de energía. El certificado debe ir
acompañado de una etiqueta que contiene información
tanto del consumo de energía anual de la vivienda como de
las emisiones también anuales, de dióxido de carbono. El
certificado que tiene una validez máxima de 10 años, se
deberá presentar con el resto de documentos de la
vivienda nueva, en el momento de su compra o alquiler.
Además de las recientes leyes que permiten obtener
información sobre la calidad ecológica y energética de
las viviendas nuevas, cualquier comprador, amparado por la
Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios
tiene derecho a exigir al vendedor una memoria de
calidades.
AHORRO ENERGÉTICO: Tras la aprobación por el Consejo
de Ministros del Código Técnico de la Edificación
(CTE), se pudo concluir que las nuevas exigencias
energéticas, de seguridad y habitabilidad, se
encarecería el precio de la vivienda nueva en torno a un
1%. Meses después, durante el Salón de la Construcción
Hábitat, promotores inmobiliarios y constructores
subieron ese porcentaje un 2% y un máximo del 7%. La
reciente entrada en vigor del CTE no ha permitido aún
contrastar estas cifras, pero sí avanzar que el ahorro en
la factura de la energía permitirá compensar en cinco
años ese posible encarecimiento. Según estimaciones del
Observatorio de la Sostenibilidad en España, la
aplicación del CTE podrá reducir el gasto energético en
un 30 ó 40%, y las emisiones de CO2 un 50%.
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